Esa noche de filosofías
tenía que ser más o menos así
historias de roces y salivas
nos tenían atados allí
Sucediste en mis venas
incurrí en tu pecho
recorrímonos todos
cuando el aura ingresó
Recuérdome esa noche,
viéndome mirar y mirar
tu incansable momento acústico
repitente, delicado, sufrido.
Y a la par de los dos
al movernos sin dejar de estar ahí
te esfumaste, tu incienso dejaste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario