lunes, 26 de enero de 2009

Ruidos de una noche pal olvido

Esa noche de filosofías
tenía que ser más o menos así
historias de roces y salivas
nos tenían atados allí

Sucediste en mis venas
incurrí en tu pecho
recorrímonos todos
cuando el aura ingresó

Recuérdome esa noche,
viéndome mirar y mirar
tu incansable momento acústico
repitente, delicado, sufrido.

Y a la par de los dos
al movernos sin dejar de estar ahí
te esfumaste, tu incienso dejaste.