lunes, 20 de octubre de 2008

Cómo aprenderte

Hoy esperé hasta el final del horario...
mas nunca llegó mi maestra
no tuve a quien me dijera los errores que cometí.

Nadie que me torciera
la mano agresiva con la que hice llorar
a un gusano, a un amigo, a mi madre querida.

Sentado en un banquillo de la calle la esperé.
Rodaron muchos autos, muchas hojas cayéronse en mi delante

pero no apareció ella.

En el patio, conversaban los chicos
sus voces me rasguñaban la conciencia,
pensé que tenía que ir con ellos
pero mis ojos no lo desearon.

Miré al final de la calle estropeada
para ver si habían chispas de belleza.
Yo quería tanto...tanto a mi maestra.

Mas nunca llegó.

La esperaba en una tarde iluminada,
con todo lo que se podía desear
para que me saludara
entre las hojas caídas
pájaros entre las copas
pastos llenos de niños
miradas radiantes de mar,

Esperaba el beso en la frente
el calor de su pecho...
Esperaba sus labios húmedos
su voz...lentamente

mi corazón latía a mil por hora.

Mas nunca, jamás llegó.

Te sigo esperando.

1 comentario:

Unknown dijo...

La incertidumbre de la espera es una de las peores sensaciones que también he sentido...La peor, su no llegada.