La puta verdad es que ahora
él está menos peor que nunca.
La peor mentira es que al tenerte
llegó al punto que quería fuese el final.
Fuese aquel final feliz de su historia, de su sexo,
el final feliz de su literatura
que un día se le ocurrió escribirte apasionado
y con la que lloraste de placer al leerla.
El puto punto final de todos sus encuentros.
Porque un momento dejóse de pensar en ello,
y descarrilóse del veneno de tu encanto dulce,
te jodió por naturaleza, por autodefensa,
por que se dio cuenta de su ingenuidad
de sentirse utilizado.
Por que te encontraste en prisión
con el compañero que nunca quisiste
y lo engañaste hasta volverlo como tú,
a sentir en dos que la circunstancia, qué circunstancia,
sólo tú la dotaste.
Qué egoísmo de tu parte,
y qué docilidad de perros la suya …
Lo convertiste en lluvia empozada,
y salpicada por todos los rincones de su estar
Violaste los códigos de su barra,
Fuiste tierra rasposa que
destruyó las huellas de sus dedos
Lo dejaste en vilo, desnudo de ti en abrupta despedida,
en honor al albedrío de ambos…
rompióse el enrejado de su celda
Lograste salir para meterte en esa otra, de mierda,
ese encierro que significa estar sin él.
Ahora él, menos peor que nunca,
Sólo y acompañado de sus versos
Y de esas aves negras
que vuelan en forma de triángulo que se clava al corazón
se vuelve la vanguardia
Dirigiéndose hacia el mar.
Tan diferente a ayer
2 comentarios:
En tu primero post tu mencionas que esta desilusionado del amor.
En el segundo explica porque.
En un futuro espero que cuente si alguien te hace cambiar de idea.
A veces nuestros versos son mejor que todo. Todo que por porciones nos daña. Daña el corazón de uno cuando intenta amar. Amar a alguién que nos contagia su enfermedad. Enfermedad que nos convierte en otros y nos hace odiarnos. Odiarnos es el remedio que la propia enfermedad no brinda para clavarla en la memoria. Memoria, aquella que guarda todo y a la vez olvida nada.
Saludos!
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